Al gasto realizado por el gobierno federal y aplicado en cualquiera de los rubros de las actividades científicas y tecnológicas y la innovación se le denomina el Gasto Federal en Ciencia, Tecnología e Innovación (GFCTI). Tales actividades se encuentran relacionadas con la generación, avance, promoción, difusión y aplicación del conocimiento en todos los campos de la ciencia y la tecnología. Estas actividades pueden ser clasificadas en:

• Investigación científica y desarrollo experimental (I+D).
• Educación y enseñanza científica y técnica (EECyT).
• Servicios científicos y tecnológicos (SCyT).
• Innovación (AI).

El Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental (GIDE) se define como la inversión, pública y privada, destinada a la realización de proyectos de investigación científica y desarrollo experimental. Las fuentes de financiamiento del GIDE son diversas e incluyen al gobierno, los sectores empresariales, las instituciones de educación superior, las instituciones privadas sin fines de lucro y fuentes del exterior.

La proporción GIDE/PIB es un indicador internacional utilizado para medir el gasto corriente y de inversión dedicado a estas actividades; su importancia radica en que da a conocer el grado de desarrollo de un país sustentado en investigación científica y tecnológica. Los países desarrollados dedican entre 1.5% y 4.2% de su PIB al GIDE. En el caso mexicano, el valor de este indicador se ha quedado rezagado durante décadas sin rebasar el 0.55%, valor alcanzado en el año 2015.

Una característica importante de la inversión en I+D es la proporción aportada por los sectores gubernamental y empresarial al total del GIDE. En México, la contribución del sector empresarial al GIDE siempre ha sido baja. Por ejemplo, en 2017 fue de 19.05%, mientras que la gubernamental fue del 76.84%, que es lo opuesto a las tendencias internacionales e impide el crecimiento económico del país.

Ilustración: Oldemar González

¿Cómo se contabiliza el gasto federal en ciencia, tecnología e innovación?

El GFCTI se integra con los recursos financieros que las dependencias y entidades del gobierno federal destinan a la realización de actividades en CTI. La estructura programática para contabilizarlas se compone con los elementos contenidos en la clasificación funcional del gasto y el clasificador por objeto del gasto, diseñados por el Consejo Nacional de Armonización Contable (CONAC). El CONAC emitió la Clasificación funcional del gasto dividida en tres niveles: finalidad, función y subfunción. Esta clasificación agrupa los gastos de acuerdo a los objetivos socioeconómicos que persiguen los diferentes entes públicos; además, presenta el gasto público según la naturaleza de los servicios gubernamentales brindados a la población, identifica el presupuesto que se destina a acciones de gobierno en desarrollo social y desarrollo económico, lo que permite determinar los objetivos generales de las políticas públicas y los recursos financieros que se asignan para alcanzarlos.

La Clasificación funcional del Gasto en materia de CTI, considerando los tres niveles de desagregación (finalidad, función y subfunción), queda representada de la siguiente forma:

El Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) forma parte de los programas presupuestarios transversales del gobierno federal y establece las erogaciones de las dependencias federales que integran el gasto programado en CTI. El presupuesto para este programa es muy fluctuante, aunque muestra una leve tendencia positiva para 2020, pero que no logra compensar los montos de inversión que se tenían en años anteriores. 

Fuente: Foro Consultivo Científico y Tecnológico (2019). Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020. Análisis del presupuesto asignado al programa de CTI y al ramo 38.
Todas las gráficas de análisis del proyecto de presupuesto presentados en este artículo se tomaron de informes del Foro Consultivo Científico y Tecnológico. Así, el Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación (PCTI) tiene un incremento, respecto a 2019, de 3.8% en recursos totales (fiscales más propios). Si sólo tomamos en cuenta los recursos fiscales, el incremento es de 3.1% respecto a 2019. Hay que destacar que el aumento no compensa la tendencia a la baja que se presentó en 2019 respecto a los años anteriores.

Dentro del PCTI la dependencia que más recursos recibe es la SEP (representa el 42.5% del total del presupuesto del PCTI). Cabe destacar que —cuando hablamos de los recursos que recibe la SEP en el PCTI— se consideran únicamente los relacionados con actividades científicas, tecnológicas y de innovación que reciben instituciones como la UNAM, la Dirección General de Educación Superior Universitaria, el Tecnológico Nacional de México, el IPN, la UAM, el CINVESTAV, la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, El Colegio de México, entre otras instituciones. Llama la atención que el Conacyt, a pesar de ser cabeza de sector, disminuye su participación aún más quedando en 29.7% del total del PCTI.

Fuente: Foro Consultivo Científico y Tecnológico (2019). Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020. Análisis del presupuesto asignado al programa de CTI y al ramo 38.

En el PCTI, Agricultura y Desarrollo Rural recibe la disminución más importante en su presupuesto para CTI (24%, como se señaló en un texto publicado la semana pasada en este sitio). En el ramo Agricultura y desarrollo rural reciben recursos para actividades científicas, tecnológicas y de innovación instituciones como la Universidad Autónoma Chapingo, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias y el Colegio de Postgraduados, entre otros; destaca el hecho de que en el PPEF 2020 no se otorgan recursos para la dirección general de productividad y desarrollo tecnológico, ni para el Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura.

Como puede verse en el cuadro, parecería que el recurso del PCTI destinado a Gobernación desaparece; sin embargo, ahora se asigna al ramo 36 (Seguridad y Protección Ciudadana) específicamente para el Centro Nacional de Prevención de Desastres. Lo mismo pasa con el recurso de la PGR que se mueve hacia el ramo 49 (Fiscalía General de la República) y que se asigna al Instituto Nacional de Ciencias Penales. También puede identificarse que en el PCTI aparece para 2020 el recurso de la Comisión Federal de Electricidad, pero hay que destacar que no recibe recursos fiscales, sólo están contabilizando sus recursos propios destinados a CTI.

El ramo 38: Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología 

El Sistema Nacional de CTI (SNCTI) en México está compuesto por un considerable número de actores, entre los que destacan las universidades y los centros de investigación, los sectores productivos, las instituciones gubernamentales e instituciones intermedias. Uno de los principales actores del sistema es el Conacyt, que juega un papel central ya que coordina el diseño y la implementación de las políticas nacionales de CTI. Por ello existe un ramo presupuestal específico llamado Ramo 38.

El ramo 38 (Conacyt) tiene una reducción en sus recursos totales del 0.5% respecto al año anterior; los recursos fiscales permanecen prácticamente igual. 

Presupuesto del Ramo 38, Recursos Fiscales, 2007-2020

Fuente: Foro Consultivo Científico y Tecnológico (2019). Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020. Análisis del presupuesto asignado al programa de CTI y al ramo 38.

Como puede verse en la gráfica, el Ramo 38 mostraba una tendencia a la alza hasta 2015, año en que históricamente recibió más recursos. A partir de entonces el ramo 38 ha sufrido recortes hasta llegar a 2020, donde prácticamente se igualan los recursos recibidos en 2011. Las reducciones se dan sobre todo en programas relacionados con infraestructura, fomento a la CTI a nivel regional y sectorial, y fomento a la innovación. 

Fuente: Foro Consultivo Científico y Tecnológico (2019). Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020. Análisis del presupuesto asignado al programa de CTI y al ramo 38.

Cuando se analiza a detalle el desglose de los programas del Conacyt se encuentra que, de aprobarse los recursos como aparecen en el PPEF 2020, el 81.4% de los recursos del ramo 38 se concentrará en tres programas: becas de posgrado (39.3%); investigación, desarrollo y publicaciones (21.09%) y el Sistema nacional de investigadores (SNI) (21%). El principal programa del Conacyt, que es el de becas de posgrado, plantea un reducción de 3.3% respecto a 2019; vale la pena mencionar que esto se suma a la reducción de 4.5% en 2019 respecto a 2018. El SNI plantea para 2020 un leve incremento de 2.3% respecto a 2019; sin embargo, esto no logra compensar la disminución que recibió para este año, además existe una tendencia a la alza de investigadores en el SNI que puede provocar mayor presión en los recursos destinados a este programa. De la misma forma, el programa de investigación desarrollo y publicaciones recibe un incremento para 2020 de 1.7%, que aún está por debajo de lo que se había invertido en los años anteriores. A los programas que prácticamente no se le asignan recursos son proyectos de infraestructura social, innovación para la productividad e infraestructura de ciencia y tecnología (que tampoco recibió recursos en 2019). Programas Nacionales Estratégicos (PRONACES), propuesto por la actual administración, busca acercar a científicos de todas las áreas con las comunidades y los hacedores de política para articular soluciones a algunos de los problemas del país, inicia con muy poco dinero: sólo el 0.82% de los recursos que recibiría el CONACYT para 2020. 

Participación de los programas presupuestales en el Ramo 38
(% de participación, 2014-2020)

Fuente: Foro Consultivo Científico y Tecnológico (2019). Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020. Análisis del presupuesto asignado al programa de CTI y al ramo 38.

Tal como puede verse a lo largo del análisis, el presupuesto destinado a la CTI para 2020 no es para nada alentador: nos indica que la CTI no se visualiza como palanca de desarrollo. Está ampliamente demostrado que la ciencia, la tecnología y la innovación contribuyen significativamente al desarrollo de una nación. Los países con mayor bienestar han sustentado gran parte de su avance en la política de ciencia, tecnología e innovación que se alinea a objetivos nacionales, económicos y sociales; que considera las capacidades regionales y sectoriales de su territorio, y que toma en cuenta también las megatendencias vinculadas con la llamada “cuarta revolución industrial”, las tendencias demográficas vinculadas a la migración, el envejecimiento de la población y el cambio climático global, entre otros factores.

Hablar de política de CTI involucra necesariamente cantidades relevantes de recursos. Es necesario generar mayores incentivos tanto directos como indirectos que estimulen la investigación, que promuevan el desarrollo tecnológico y que permitan detonar innovaciones de todo tipo y en todas las áreas. Si en verdad se quiere alcanzar mejores niveles de bienestar es necesario voltear la mirada hacia la ciencia, la tecnología y la innovación y utilizarla para solucionar los grandes problemas nacionales con una estrategia clara y firme que necesariamente requiere de mayor cantidad de recursos monetarios. Experiencias internacionales como las de Finlandia, India y, por supuesto, Corea del Sur muestran que, ante la crisis y el estancamiento económico, la CTI puede permitir mayores ritmos de crecimiento y desarrollo.

 

Víctor Hugo Guadarrama Atrizco
Investigador de temas vinculados a la economía y la innovación. Colabora en la Oficina de información científica y tecnológica para el Congreso de la Unión (INCYTU).