Cada año 600 mil jóvenes en México abandonan la educación media superior (EMS). Con esa decisión, estos jóvenes abandonan la trayectoria más certera hacia un mejor futuro, abandonan casi toda posibilidad de conseguir un trabajo formal, estable y bien remunerado. Al ver reducidas sus oportunidades laborales, los jóvenes que abandonan son más vulnerables a participar en actividades delictivas. No solamente quien toma la decisión de abandonar sus estudios incurre en el costo de hacerlo, el abandono escolar tiene repercusiones negativas para la sociedad en su conjunto: reduce la productividad y con ello la tasa de crecimiento económico de largo plazo. Adicionalmente, el abandono escolar es altamenteregresivo ya que se concentra entre los jóvenes de menores ingresos, reproduciendo, generación tras generación, la desigualdad del ingreso y la pobreza.

Para reducir el abandono escolar es necesario entender sus causas. Aunque se manifiesta en el nivel medio superior (grados 10, 11 y 12), el abandono escolar se gesta mucho antes. Los jóvenes de bajos recursos son más propensos a abandonar no tanto por sus bajos ingresos hoy sino más bien porque durante sus primeros años de vida no recibieron los servicios de primera infancia para garantizar su desarrollo infantil temprano (DIT) y posteriormente asistieron a un sistema escolar que provee la educación más precaria a los niños más pobres y vulnerables de México. El resultado lógico del sistema educativo que hemos creado es que, al concluir la educación básica (grado 9), la mitad de los jóvenes no tienen las habilidades mínimas necesarias para acceder a trayectorias laborales productivas. Estos jóvenes no comprenden textos, no saben utilizar operaciones matemáticas básicas para entender el mundo que los rodea, tienen bajos niveles de autocontrol, perseverancia y empatía, éstas últimas conocidas como habilidades socioemocionales.

Bajo estas condiciones, no debería sorprender a nadie que las becas sean inefectivas para reducir el abandono escolar. Es ingenuo pensar que 800 pesos mensuales puedan compensar la falta de DIT y más de 10 años de educación básica deficiente. No hay atajos ni recetas mágicas: para prevenir el abandono escolar es necesario empezar a implementar hoy una política integral de DIT que cubra a todos los infantes en situación de pobreza. Es necesario mejorar la calidad del sistema de educación básica y eso no sucederá a menos que tengamos mejores docentes, seleccionados y promovidos por la vía de la evaluación, con acceso a formación continua pertinente y con incentivos alineados a los aprendizajes de los alumnos. Pero estas acciones son de poco consuelo para los jóvenes que ya concluyeron la educación básica y no cuentan con las habilidades mínimas para hacer frente a los requerimientos académicos de la EMS. Para mejorar las oportunidades de estos jóvenes es necesario poner en marcha un programa remedial para resarcir el déficit que presentan en habilidades básicas como las matemáticas y las socioemocionales.

Ilustración: Raquel Moreno

PODER para los jóvenes

Con el objetivo de mejorar las habilidades de los jóvenes y reducir el abandono escolar en EMS, la Secretaría de Educación Pública y el Banco Mundial diseñaron, implementaron y evaluaron el Programa de Oportunidades y Desarrollo para Evitar Riesgos (PODER). El diseño de PODER se basó en el programa “Becoming a Man” o BAM de Estados Unidos, el cual incluye tutorías para mejorar las matemáticas y el fortalecimiento de las socioemocionales a través de la terapia cognitiva conductual (TCC). En BAM psicólogos o trabajadores sociales llevan a cabo la TCC y tutores especializados son responsables de los propedéuticos para mejorar matemáticas. BAM ha sido ampliamente evaluado mediante métodos experimentales y los resultados muestran que el programa reduce el abandono escolar, mejora las matemáticas y disminuye la criminalidad entre jóvenes en condición de marginación en el sur de Chicago.

PODER se implementó entre octubre 2016 y abril 2017 en 20 bachilleratos federales ubicados en la zona metropolitana de la Ciudad de México. El programa incluyó tutorías de matemáticas y “talleres de reflexión” basados en la TCC para alumnos en el primer año de EMS en riesgo de abandono. Ambas actividades se llevaron a cabo fuera del horario de clases. El taller de reflexión fue diseñado por la facultad de psicología de la UNAM y la tutoría de matemáticas por el Cinvestav del IPN. A diferencia de BAM, PODER se implementó sin recursos humanos o económicos adicionales, fueron los propios docentes los que voluntariamente tomaron una capacitación impartida por la UNAM y el Cinvestav para llevar a cabo el taller de reflexión y la tutoría de matemáticas, respectivamente. La participación de los alumnos también fue voluntaria.     

PODER fue evaluado mediante un método experimental en donde se aleatorizó la invitación a participar en el programa entre estudiantes de primer semestre (en agosto del 2016), dentro de los 20 bachilleratos participantes. 3,516 alumnos fueron asignados de forma aleatoria al grupo de tratamiento mientras que 1,758 alumnos formaron parte del grupo de control. Las tres variables de resultados que medimos fueron: los niveles de matemáticas de acuerdo a una prueba estandarizada, las habilidades socioemocionales y la inscripción al tercer semestre del bachillerato en agosto del 2017. Los resultados se describen en una publicación reciente y están resumidos en la Gráfica 1, que presenta las diferencias entre el grupo de tratamiento (sin importar que hayan participado o no en las actividades del programa) y el grupo de control en las tres variables de resultados. Los resultados muestran que PODER mejoró significativamente las habilidades socioemocionales pero no tuvo un impacto sobre los niveles de matemáticas. Quizá más importante: el programa no aumentó la inscripción al tercer semestre del bachillerato (un indicador indirecto de retención escolar).

Gráfica 1: Impacto de PODER, diferencia entre tratamiento y control (desvíos estándar)

Nota: Resumen de resultados descritos en Avitabile y otros (2019). El único impacto estadísticamente significativo es en habilidades socio-emocionales (*) medidas por el módulo de la prueba PLANEA Educación Media Superior.

Una de las mayores limitaciones de PODER fue que, al ser un programa voluntario implementado en horarios fuera de clase, la participación de los alumnos fue muy baja. El 70% de los 3,516 alumnos asignados al grupo de tratamiento no asistió al taller de reflexión mientras que prácticamente ningún alumno asistió a las tutorías de matemáticas. Aunque la asistencia a los talleres de reflexión fue baja, hubo 1,090 alumnos que asistieron a por lo menos una sesión; entre estos, 176 asistieron a una sesión, 492 alumnos asistieron a 2, 3 o 4 sesiones y 422 asistieron a 5 o más. Entre los alumnos que asistieron al taller de reflexión —impacto sobre los tratados— PODER incrementó su probabilidad de estar inscritos en el tercer semestre del bachillerato. El efecto fue positivo y significativo sobre aquellos que asistieron a dos o más sesiones, incrementando su efecto a medida que aumenta la participación de los jóvenes en los talleres.

Una agenda para mejorar las oportunidades de los jóvenes

Celebramos que mejorar las oportunidades educativas y laborales de los jóvenes sea una prioridad para la actual administración. Sin embargo, las buenas intenciones, aunque estén acompañadas de recursos económicos, no son suficientes. Para mejorar las oportunidades educativas y laborales de los jóvenes en México es necesario diseñar un programa cuyo punto de partida sea un diagnóstico que identifique las causas detrás del abandono escolar y utilice toda la evidencia disponible para mejorar las competencias de los estudiantes con mayores rezagos. Este programa debe estar sujeto a una evaluación de procesos (implementación) y de impacto para asegurarnos que los recursos públicos están siendo utilizados de forma eficiente para mejorar las oportunidades de los jóvenes.

Sin menospreciar las carencias económicas que enfrentan algunos jóvenes en México, la restricción más relevante entre ellos es la falta de habilidades y competencias. Aun bajo el supuesto —no respaldado por evaluaciones de impacto—de que las becas reducen el abandono escolar, la falta de habilidades seguiría presente y por lo tanto la falta de oportunidades laborales para jóvenes en marginación seguiría vigente. Por esta razón, un mejor uso de los más de 28 mil millones de pesos asignados al programa de Becas Benito Juárez para EMS sería canalizarlos a un programa remedial para fortalecer habilidades básicas como las matemáticas y socioemocionales. La evidencia internacional nos dice que una estrategia como PODER podría mejorarle la vida a muchos jóvenes que recién comienzan su proyecto de vida, pero que cuentan con muy pocas herramientas para construirlo.

 

Rafael de Hoyos
Profesor de economía en el ITAM y socio-fundador de Xaber.

Janina Cuevas
Experta en educación.

Julian Jamison
Profesor de economía en la Universidad de Exeter.