El Instituto Federal de Capacitación Magisterial (1944-1946)

El nacimiento del Instituto Federal de Capacitación Magisterial (IFCM) ocurrió en 1944 durante el periodo presidencial de Manuel Ávila Camacho, caracterizado por profundos cambios políticos, económicos, sociales y educativos. A nivel de la política educativa buscó eliminar todo vestigio de la “educación socialista” y la supuesta división social en el país, siendo el sector magisterial el más afectado por la violencia que sufrieron —sobre todo— en el Bajío, zona que fue controlada por los cristerios y enemigos de la política educativa cardenista; muchos profesores fueron colgados, mutilados y asesinados.

En ese contexto, la educación socialista pierde su utilidad como medio de organización e ideología predominante dentro del sistema educativo nacional y pasa a ser una fuente de conflicto, despertando disputas entre la población con saldos violentos y una acrecentada efervescencia por el rechazo de los grupos religiosos a las disposiciones en materia educativa.

El régimen de Ávila Camacho se centró en crear “La escuela del amor”. Una ilusión por la educación de la unidad nacional, armónica y democrática, muy ligada al proyecto político-económico de impulsar la industrialización del país. Por tal motivo se comienza a crear la infraestructura y la construcción de edificios que dieron pauta a la formación de maestras y maestros en México; la mayoría de las escuelas normales se construyeron entre 1946 y 1950. Asimismo, la educación se concentra en las ciudades y se abandona la educación indígena, las normales rurales pierden apoyos. A partir de ese momento, la mirada política educativa del gobierno no estaba en lo rural, sino en desarrollar las ciudades y los centros urbanos.

Víctor Solís
El surgimiento del IFCM

El nacimiento del Instituto Federal de Capacitación Magisterial tiene varias aristas que es necesario comprender y explicar, a partir de las finalidades por las que fue creado. Según Arnaut, para 1944, la Secretaría de Educación Pública (SEP) venía arrastrando algunos problemas desde su surgimiento en 1921, cuando se establece el ambicioso programa de las misiones culturales. 

Para lograr su operación, se hizo un llamado a toda persona que supiera leer y escribir, muchos y muchas de las que participaron tan sólo contaban con la primaria terminada o inconclusa, sin haber sido capacitados para llevar a cabo la titánica y pretenciosa obra alfabetizadora. La gran mayoría de las y los que participaron en tal labor se mantuvieron hasta la creación del IFCM. Es decir, se convirtieron en trabajadores de la Secretaría de Educación Pública (SEP), con más de veinte años de servicio. Al respecto el periódico El Nacional lo informó así: […] “todos los maestros no titulados, quedan automáticamente obligados a inscribirse en el Instituto y a estudiar hasta obtener el título de profesor de Educación Primaria”. 

El costo que implicó despedir a miles de profesoras y profesores, y pagarles su indemnización por despido, sólo no estaba en el presupuesto de la Secretaría. Cuando se publica la Ley de creación del IFCM, se presentaron las siguientes cifras: 

En términos generales que 9000 de dichos maestros poseen un certificado de educación primaria. De los 9000 restantes, cerca de 3000 han hecho uno o dos años de estudios secundarios, aproximadamente 4000 están graduados en escuelas normales rurales y sólo 2000 han sido graduados en escuelas normales urbanas.

La ley que dio surgimiento al IFCM en su artículo 4°, estableció:

que los maestros en servicio, no titulados, federales y federalizados, están obligados a inscribirse en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio y a estudiar todos los grados hasta adquirir el título correspondiente. Se exceptúan los maestros en servicio, no titulados, federales y federalizados, que tengan más de diez años de servicio docente ininterrumpidos y, además, más de 40 años de edad, para los que será voluntaria la inscripción en el citado Instituto

No sólo se trataba de capacitar a las profesoras y profesores para que pudieran adquirir los derechos legales y salariales que ya tenía el personal docente titulado, sino, de proveerles formación que les permitiera cumplir con su encomienda a partir de conocimientos destinados para tal fin. 

Para la década de los cuarenta —al momento de la creación del IFCM— se perseguían otros objetivos, como por ejemplo: mitigar la presión de las profesoras y profesores, que podrían ser un problema para la Secretaría porque exigían sus derechos por ser trabajadores del Estado y, además, ya pertenecían a diversas facciones sindicales. Para evitar el inmenso gasto, que significaba despedir a casi 18 000 docentes sin título, la mejor solución fue crear una institución con funciones formativas docentes, muy independiente a las normales ya establecidas: la Escuela Nacional de Maestros, Escuela de Especialización y Escuela Normal Superior de México. Por ello, el IFCM de 1944-1946 perseguía, entre otras finalidades, la titulación de miles de profesoras y profesores y los derechos que tenían las y los docentes formados en las diferentes normales, como las mismas condiciones salariales. 

Por otra parte, muchos de estos profesoras y profesores ya pertenecían a diversos sindicatos anteriores a la creación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) (1943). Es pertinente recordar que estos sindicatos no fueron unificados, más bien eran gremios aislados que el mismo presidente Cárdenas intentó agrupar. Se crearon varias agrupaciones, con diferentes tendencias ideológicas: “la más radical, la comunista y las que siguen representadas por los cetemistas seguidores de Lombardo Toledano y por los anticomunistas o independientes”.

Se hablaba de la importante influencia del partido comunista (creado en la época de Cárdenas), el periódico “Excelsior” lo informó así:

[…] se denunciaba el control que el Partido Comunista ejercía sobre los dirigentes del magisterio organizado y la ayuda económica que en forma encubierta daban algunos funcionarios de la SEP a dicho partido. El actuar del gobierno fue claro y contundente en contra de las y los trabajadores, situación que propició un movimiento de descontento. El conflicto tomó mayores dimensiones al intervenir la CTM y la CNC en apoyo de los grupos magisteriales. Estallaron las huelgas y las manifestaciones proliferaron […]

El alumno-profesor del IFCM que tenía una plaza de trabajo, fue obligado a capacitarse para no ser cesado, para alcanzar y “merecer” los aumentos salariales. A esta situación crítica se sumó la presión sindical, que ponía en entredicho la idea de unificación nacional que el entonces titular de la Secretaría, Torres Bodet, estaba impulsando. Las tres ideas que éste delineó fueron: “instaurar una campaña nacional de alfabetización, establecer un programa efectivo de construcción de escuelas y organizar la capacitación de los profesores no titulados”.

El IFCM y el sindicato

El nacimiento del IFCM se fortaleció con un sindicalismo de Estado gracias a la creación del escalafón; es decir, un sistema organizado para efectuar las promociones de ascenso de los trabajadores de base. Sus propósitos fueron alcanzar cierta igualdad entre docentes formados en las normales, la basificación, la equidad salarial, así como, el control político del magisterio.

De acuerdo con la ley, los y las profesoras sin título, federales y federalizados —dependiendo de la procedencia de los recursos económicos— estaban obligados a pertenecer al IFCM. Al parecer, la primera sede se ubicó en Azcapotzalco y en las normales para varones. Así lo señaló el periódico El Nacional

Muchos miles de maestros y maestras rurales en todo el territorio de la República están ya trabajando como alumnos del Instituto de Capacitación del Magisterio, que funciona en esta capital, en el número 503 del Paseo de la Reforma.

Además de los presupuestos asignados para el funcionamiento del Instituto, por ejemplo, “Ávila Camacho concede $1 250 000 para equipo, maquinaria, salarios, impresiones, para iniciar el funcionamiento del Instituto Federal de Capacitación Magisterial”, se establecieron los sueldos iban a obtener los diversos funcionarios:

El gobierno Federal ha invertido cerca de $2000 000.00, de los cuales $979 984.00 corresponden a sueldos, sin comprender las compensaciones de emergencia que representa otra considerable suma; $300 000 a honorarios de los redactores, supervisores, etcétera, más las inversiones en equipo, maquinaria, gastos de instalación, etcétera.

Principales resultados del IFCM

Los resultados del objetivo planteado por el IFCM de titular a 18 mil profesores fue cumplido parcialmente, a pesar de que no hay cifras exactas de profesores titulados se considera que hubo importantes avances. Esto fue posible mediante dos propuestas pedagógicas: “la escuela por correspondencia” y “la escuela oral” (modelo de capacitación magisterial de manera presencial, enfocado en el intercambio directo, la práctica y la evaluación). En un primer momento se pensó que su duración fuera de seis años, pero el éxito del IFCM dio pauta a que se crearan sedes regionales en cada uno de los estados; fue tal su importancia que se le consideró “La Normal más grande del mundo”. 

Si bien, su duración fue un poco más de 30 años, ésta no desapareció sino evolucionó, transformándose en la Dirección General de Capacitación y Mejoramiento profesional del Magisterio, título que se mantuvo hasta el año 1989. En la actualidad se les denomina como Centros de actualización del magisterio (CAM), cuando comenzaron eran 46 Centros en el país, pero lamentablemtente no existe una cifra oficial sobre cuántos son en la actualidad; esta falta de transparencia en un dato básico también es un problema.

Aunque se puede decir que existieron objetivos ambiciosos detrás de la creación del IFCM como la construcción de la unidad nacional y los principios democráticos —derivados de las políticas de Ávila Camacho— su principal meta fue el control férreo del magisterio a través de un sindicato de Estado. Si bien, el principio democrático se mantuvo en el discurso, la realidad fue no tolerar lo independiente y no aceptar la disidencia; su finalidad fue mantener el monopolio del Estado sobre lo educativo. Al mismo tiempo, este episodio de la historia de la educación en México también marcó varios de los cimientos de lo que hoy se considera como la educación “moderna” en México (en el sentido de la capacitación y actualización magisterial) por lo que vale la pena su revisión crítica.

Alberto Armando Ponce Cortés 

Docente, académico e investigador del Centro de Actualización Magisterial

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Publicado en: Voces del magisterio

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