En general, los medios de comunicación juegan un importante rol en el proceso de políticas públicas. Son un actor político que fija la atención mediática en actores diversos y en distintos temas de política en tiempos determinados, con lo cual establecen una agenda política. Además, su atención mediática no es constante sino más bien episódica e irregular, poniendo énfasis en algunos temas pero ignorando otros, lo que delinea la cobertura que reciben las decisiones gubernamentales en general. No obstante, los medios de comunicación suelen asumir públicamente el compromiso de informar a los ciudadanos sobre las decisiones y acciones gubernamentales a fin de que cuenten con información completa de alta calidad. En este artículo, para dilucidar qué tanto ha sido así en el caso de la Reforma Educativa (RE), me concreto a dar cuenta del comportamiento de cuatro diarios escritos de circulación nacional (El Universal, Reforma, El Financiero y La Jornada) en la cobertura mediática de la misma. Dicho comportamiento comprende el tamaño de la cobertura y la atención mediática —que responde a las decisiones que toma la prensa nacional sobre qué asuntos merecen una mayor cobertura mediática— que recibieron los actores y contenidos de la RE. El periodo de estudio abarca del 1 de diciembre de 2012 al l31 de diciembre de 2015.

La RE ha generado todo tipo de reacciones de distintos actores. Sin embargo, su peculiar cobertura mediática no ha llamado la atención ni entre los estudiosos de políticas públicas quizá debido al tiempo que toma realizar estudios de cobertura mediática, o a la ausencia de agendas de investigación que contemplen el rol de los medios en el proceso de políticas públicas.

Aquí presento tres aspectos de la cobertura mediática de la RE que considero reveladores:

a) Su tamaño, para mostrar que los ciudadanos estuvimos “bombardeados” con un número importante de notas de muy bajo contenido informativo sobre la RE.

b) Su contenido temático, para mostrar que no sólo la prensa informó muy poco y de manera parcial sino, además, desinformó/distorsionó el sentido integral de las decisiones gubernamentales implicadas en la RE

c) Sus protagonistas, para mostrar el sesgo en la selección de los actores en los que se centraron los periódicos estudiados.
A partir de estos tres aspectos es posible identificar el papel que los medios adoptaron en la cobertura de los primeros tres años de la RE, resaltando su clara inclinación a jugar el rol de actor político, lo que alimentó el sesgo informativo y su mala calidad en detrimento de los ciudadanos y del debate público genuino sobre la política educativa.

La atención mediática de la reforma educativa: volumen, sesgo y desinformación

El volumen. En los primeros tres años, la RE recibió una cobertura cuantiosa: un total de 6,213 notas. De mayor a menor: La Jornada: 1,958; Reforma: 1,907; El Universal: 1,749, y El Financiero: 599. Las notas denominadas mención central, porque privilegian al menos un tema de la RE, son 4,206 notas, un 67.7% del total y se distribuyen así: La Jornada, 1,509 (35.8%); El Universal, 1,160 (27.6%); Reforma, 1,134 (27%); El Financiero, 403 (9.6%). El resto de notas (2007: 32.3%) se consideraron secundarias al no centrarse en temas de la RE.

De 4,206 notas relevantes (de mención central), las neutras (informativas) son sólo 255 (6.1%); las críticas —que implican una reflexión donde no se rechaza la reforma pero sí se señalan puntos de desacuerdo— son 487 (11.6%); las a favor son 1,738 (41.3%); y las en contra son 1,726 (41.0%). De acuerdo a la codificación que se realizó las notas podían tomar cuatro posiciones: a favor, neutra, crítica y en contra. De hecho, las a favor y en contra conforman el grueso de la cobertura (82.3%). Así, los lectores recibimos un  “bombardeo” polarizado que condujo a que la opinión del público ciudadano se formara a partir de las agendas políticas de los medios y no de las notas informativas. Los periódicos que han protagonizado el debate son El Universal con una posición a favor de la reforma (37.7% de un total de 1,738) y La Jornada con una posición en contra (47.2% de un total de 1,726).

El sesgo y la desinformación. La prensa informó poco y de manera parcial. Informar poco se tradujo en: a) destacar unos cuantos temas de la RE y privilegiar algunos actores, con lo que se generó un sesgo informativo en temas y en actores, y b) que los temas que se visibilizaron no se articularon con otros, lo que hizo que la cobertura fuera parcial e incluso fragmentada; en contraste, los temas cruciales de la reforma recibieron una muy baja cobertura. Así, la atención mediática se centró en los temas de la evaluación: 72.6% del total de las 4,206 notas relevantes. Por subtema: evaluación docente: 29.9%; servicio profesional docente: 24.6%; INEE: 11.1% y evaluación educativa: 4.7%.

Al generar el sesgo informativo hacia la evaluación, la atención mediática desinformar sobre otros temas igualmente centrales de la RE: por ejemplo, la recuperación de la rectoría del estado en las políticas educativas (3.14%), la calidad como derecho (1.9%), la mejora de los aprendizajes (1.66%) y la equidad (3.04%). Adicionalmente, con excepción de El Financiero, se privilegió el subtema evaluación docente. El Universal: 35.9% de su cobertura; Reforma: 27.9% y La Jornada: 31.4%. Así, siendo un problema de salud pública la obesidad infantil, el tema regulación de los alimentos “chatarra” en las escuelas prácticamente no fue abordado: El Universal y La Jornada: 14 menciones; Reforma 13, y El Financiero 3.

Así mismo, la atención mediática se caracterizó por informar de manera parcial:  de 15 temas centrales de la RE,1 la media de tema por nota es de 1.35 con una desviación estándar de 1.44. Las notas periodísticas mencionaron e informaron sólo sobre un tema, sin el mayor esfuerzo de contextualizar el tema en cuestión con el resto, incluso al tratarse de artículos de opinión.

En suma, la agenda política de los medios hizo que su atención se centrara en la evaluación y desinformó sobre los distintos temas de la RE. La prensa informó poco y de manera parcial, generando una cobertura sesgada.

Ello condujo a que la atención mediática se centrara, a su vez, en el actor que rechazó con vigor la RE: la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Del universo de 4,206 notas relevantes, la CNTE estuvo presente en 1,094 notas (26%), el Gobierno Federal en 755 (18%) y el SNTE en 344 (8.2%). Fue La Jornada donde mayor presencia tuvo la CNTE: 44.5% de su cobertura total, en tanto que en El Universal sólo el 17.7%.

A manera de conclusión

Los periódicos estudiados privilegiaron su agenda política a costa de ofrecer a los ciudadanos información completa e integral sobre la RE. Sin embargo, lo más delicado es que las características de su cobertura llevan a concluir que las notas publicadas distorsionaron el sentido de la RE e incluso desinformaron al público ciudadano con notas que únicamente destacan una cara de uno de los temas centrales de la RE (la evaluación docente), pero desarticulado del Sistema Nacional de Evaluación y la Política Nacional de Evaluación de la Educación.

Ello implica que el público ciudadano mexicano se convierte en espectador de un debate político-ideológico y no de un debate de políticas públicas alrededor de la RE. Lo anterior obstaculiza la tendencia, universal en las sociedades liberales- democráticas modernas, en la que los procesos decisionales de políticas incorporan cada vez más la voz del ciudadano en la hechura de las acciones gubernamentales orientadas a resolver los problemas públicos.

Como público ciudadano no debemos olvidar que la prensa es un actor político con poder de decidir qué temas y actores merecen una mayor cobertura, con lo cual establece su agenda política y, por ende, informa/sesga/desinforma/distorsiona. La cobertura mediática que recibió la RE durante sus primeros 37 meses explica —en buena parte— que la sociedad mexicana está hoy muy poco informada integralmente del contenido, alcances y trascendencia de la RE y muy probablemente también del resto de las once reformas estructurales impulsadas por este Gobierno Federal.

Por ello, en el marco de una democracia como la nuestra aún en constante construcción, es crucial el debate público sobre el papel de los medios de comunicación, en particular de la prensa, en el proceso de políticas públicas. Una condición sine qua non de una democracia sólida y con futuro es el ciudadano bien informado, esto es, que cuente con información completa y veraz sobre los asuntos públicos. Sólo así se pueden desarrollar procesos de vigilancia informada tanto de las decisiones y acciones gubernamentales, como de las de los medios de comunicación, en tanto antídoto frente a los usos y abusos del poder. Ya sea del gobierno o de la prensa misma.

 

Gloria Del Castillo Alemán es profesora-investigadora de tiempo completo en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México.

Los datos de la cobertura mediática que recibió la RE entre 2012 y 2015, son resultado de una investigación más amplia sobre la relación medios y políticas que comparto con la Maestra Georgina Flores-Ivich, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.


1 En la sistematización de la cobertura mediática de la RE identificamos por lo menos 15 temas: rectoría del Estado; reforma al artículo 3º constitucional; SPD, sistema nacional de evaluación; INEE; evaluación docente; evaluación educativa; sistema de información y gestión educativa (SIGE); censo educativo; autonomía de gestión escolar; infraestructura escolar; modelo educativo; idoneidad docente; prohibición alimentos no saludables y calidad educativa.