Pase directo y el tablero en bachillerato

Desde 2025, la educación media superior en la Zona Metropolitana del Valle de México atraviesa un cambio de paradigma. Por casi tres décadas, la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems), asignó los lugares en las prepas públicas de la Zona por medio de un examen. Sin embargo, como se ha documentado en este espacio, el gobierno actual decidió cambiar las reglas del juego bajo la premisa de que el destino académico no debe definirse por una sola prueba de conocimientos. Y aunque casi cualquier persona podría estar de acuerdo, con el nuevo ciclo del Espacio de Coordinación (Ecoems) —que el 18 de agosto anunciará en dónde estudiarán más de 307 mil jóvenes— se hace evidente que hacen falta otros esfuerzos para resolver las brechas de desigualdad en nuestros bachilleratos.

Bajo el nuevo esquema, también conocido como #MiDerechoMiLugar, se mantiene un canal único de registro donde jóvenes aspirantes eligen entre cinco y veinte planteles de 545 disponibles, la mayoría con “pase directo” y otros que todavía exigen examen. El “lugar en la fila” para llegar a la meta depende de la modalidad que se registre:

  • Modalidad 1. Registrada por el 40 % de aspirantes en 2025 y 2026: Únicamente se eligen instituciones con “pase directo” (sin examen: COLBACH, CONALEP, DGB, DGETAyCM, DGETI, IEMS, SECTI y UAEMéx). 
  • Modalidad 2. Con sólo 15 % de aspirantes que se “arriesgan” y eligen solamente instituciones que aplican examen para asignar sus espacios educativos (IPN o UNAM).
  • Modalidad 3. Elegida por el resto de aspirantes que registran su interés por estudiar en instituciones que garantizan el acceso directo (sin examen), pero también eligen instituciones que aplican examen.

Aun con estos cambios, seis de cada 10 jóvenes siguen intentando entrar al Poli o la UNAM, ya sea por prestigio o por el pase reglamentado a la universidad. Quienes no alcanzan el puntaje para estas instituciones (aproximadamente 3 de cada 4) entran al mecanismo general de asignación que considera otros planteles elegidos por las y los estudiantes. 

Patricio Betteo

El pase directo prioriza la demanda

Si una escuela tiene pocos solicitantes, la asignación es automática; si es muy popular, se resuelve por sorteo con un criterio adicional de equidad de género por plantel. A quien no queda en alguna de sus opciones, se le recomienda la prepa más cercana a su domicilio o, si buscaba formación técnica, en alguna con una carrera similar. Las y los jóvenes y sus familias tienen una semana (del 19 al 26 de agosto) para aceptar o rechazar la opción que el “algoritmo” les haya asignado, y en ese caso, volver a entrar al sorteo. 

Uno de los argumentos centrales para eliminar el Comipems fue que pasar por un proceso de examen generaba frustración y estigma entre quienes no obtenían el resultado necesario para quedar en su primera opción. De acuerdo con el secretario Mario Delgado, con ECOEMS 2025, un 68.4 % de las personas aspirantes fueron asignadas a su primera opción, un 21.1 a la segunda y un 7.9 a la tercera.

Otro argumento, que se hizo viral con el trend sobre “más preparatorias que-que-den-cer-ca-de-la-casa”, fue que, si la prepa queda lejos, las familias no pueden sostener el gasto ni el esfuerzo durante los dos o tres años que dura el bachillerato. Y cuando eso pasa, las y los jóvenes simplemente dejan de ir. De acuerdo con los comunicados de la SEP, en el primer proceso de ECOEMS, un 80 % de estudiantes de nuevo ingreso comenzó su bachillerato a menos de 7 kilómetros de su casa.

Al cierre del ciclo escolar 2025-2026 será interesante comprobar si estos dos cambios fueron exitosos para incrementar el acceso y la permanencia en el bachillerato, aunque diversos estudios que hemos realizado desde el Tecnológico de Monterrey sugieren que atacar la reprobación, el rezago en aprendizajes básicos desde la secundaria y el deseo de estudiar o no una carrera, tienen un peso igual de importante

Gráfica. Factores de riesgo para el abandono escolar en el bachillerato

El esquema sintetiza las situaciones que aumentan la posibilidad de abandonar la prepa considerando dos fuentes de información: 1) lo que dice la estadística, y 2) lo que pudimos conversar con casi 1100 jóvenes que nos ayudaron a comparar la experiencia de quienes habían dejado la escuela y quienes, ante situaciones similares, decidieron quedarse. 

Entre jóvenes “abandonantes”, la escuela no es considerada un espacio transformador, ni tampoco una vía de movilidad social o de protección ante diferentes contextos de vulnerabilidad. En contraste, las y los jóvenes que se quedaron sintieron que en su bachillerato les apoyaron para resolver problemas emocionales, de acoso escolar o indisciplina, pero, sobre todo, les enseñaron cosas importantes para su futuro.

Y entonces, ¿cómo nivelamos por fin el tablero educativo?

La presidenta Sheinbaum ya viralizó las prepas cerca de la casa. El siguiente paso lógico fue usar las redes sociales para explicar el registro, qué opciones existen y cómo evitar los errores más comunes al recibir la “ficha” asignada. Un post en la cuenta de TikTok del Secretario (que hoy tiene más de 231 200 vistas y 12 700 likes) arrancó varias publicaciones que hizo la SEP entre marzo y abril con minitutoriales, numeralias y fechas clave. Sin embargo, el alcance de las redes puede aprovecharse aún más para que las y los jóvenes tomen decisiones mejor informadas desde el momento en que registran las prepas en las que quieren estudiar. 

Las familias necesitan información accesible para navegar por los catálogos de instituciones que ofrecen más de 1070 opciones educativas (escolarizadas, semiescolarizadas, generales y técnicas). Sería ideal contar con una herramienta amigable para que la “primera opción” realmente responda a los intereses y necesidades de cada estudiante, sobre todo considerando que la mayoría no conoce las diferencias entre modalidades, tipos de bachillerato o las perspectivas de futuro de las carreras técnicas. 

Otro elemento urgente —aunque más complejo— es establecer un mecanismo para que los cambios en la creación del Bachillerato Nacional aseguren estándares mínimos de calidad en todos los subsistemas y planteles. En la encuesta que realizamos, encontramos que una dimensión determinante para que las y los jóvenes se vayan “desencantando” o “desafiliando” de la escuela es que no encuentran relación entre sus calificaciones y sus aprendizajes, o bien, que sus docentes no enseñan con claridad ni resuelven sus dudas de manera oportuna. Esto ocurre incluso entre jóvenes que eligieron una escuela o carrera prometedora.

Gráfica. Dimensiones para explicar la desafiliación escolar desde la voz de los jóvenes

Contar con referentes compartidos y basados en evidencia —ya sea en el fortalecimiento del trabajo docente o en el establecimiento de aprendizajes mínimos— parece ser hoy el obstáculo más crítico por vencer. Lo mismo debe sortearse en el camino por las secundarias; de lo contrario quienes habitan en contextos vulnerables o asisten a escuelas con menos recursos no podrán aprovechar su “pase directo” al bachillerato.

El verdadero éxito de #MiDerechoMiLugar se conocerá en unos años, no sólo por la cantidad de jóvenes que se inscriben, sino por cuántos logran egresar. La jugada maestra es asegurar que la elección libre no sea un pase directo a una educación desigual, sino una posibilidad real de estudiar en escuelas más diversas.

Sandra Reyes

Investigadora asociada en la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad, Escuela de Gobierno y Transformación Pública, Tecnológico de Monterrey

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Publicado en: Educación básica

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