El pasado mes de enero la educación telesecundaria cumplió 51 años. Esta situación motiva el análisis de la importancia y aplicación de este tipo de servicio a nivel nacional. Sin lugar a dudas, la telesecundaria ha coadyuvado al desarrollo educativo de la sociedad mexicana desde 1968. Aunque ésta se ha consolidado como una alternativa a las necesidades educativas en México, aún cuenta con importantes carencias que limitan el trabajo de los docentes y de sus funciones de apoyo pedagógico, socio-afectivo y de orientación a los estudiantes a través de un acompañamiento durante su trayectoria escolar que favorezca su desempeño, les ayude a crear identidad e incremente su formación integral. Estas acciones son necesarias, sobre todo en las regiones donde el desarrollo económico y social no ha sido impulsado por factores externos a las propias comunidades.

Ilustración: Estelí Meza

Para entender la importancia de la telesecundaria en la actualidad educativa de México es necesario entender algunas cifras básicas que —de acuerdo al INEE en 2017— reflejan las dimensiones de este tipo educativo. La educación telesecundaria representa un 48% de los planteles educativos de secundaria en México; además, un 21.1% de la matrícula escolar se encuentra concentrada en este nivel. Así, las 18,667 telesecundarias que existen en el país brindan atención educativa a más de 1,448,281 estudiantes. De hecho, los 72,954 docentes incorporados a este nivel educativo representan un 17.8% del total de la plantilla de educación secundaria.

Sin embargo, a pesar de que los números muestran de manera contundente la importancia de este modelo educativo a nivel nacional, no sólo se puede hablar de los avances de cobertura, sino que también debe entenderse que la telesecundaria es relevante por sus aportaciones prácticas al desenvolvimiento teórico y pedagógico de los estudiantes que participan de ella. El modelo de telesecundaria opera basado en elementos que contribuyen al desarrollo armónico de los estudiantes, con la participación de los maestros y el apoyo de los libros y los programas de televisión. La telesecundaria busca ampliar y profundizar los contenidos de los niveles precedentes con el doble propósito de sentar las bases para la vida productiva y preparar a los estudiantes para continuar con sus estudios en el siguiente nivel educativo. Todo ello sin descuidar la formación en los valores nacionales que también forman parte relevante de la formación de los educandos a lo largo de su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Tampoco se pueden olvidar las finalidades que la telesecundaria se ha planteado históricamente: los alumnos son los gestores de su propio aprendizaje; las TICs son el apoyo indispensable para alcanzar dicho aprendizaje; estos aprendizajes deben ser basados en situaciones reales; se tiene que lograr la concreción de proyectos productivos a través del desarrollo comunitario; y hay que promocionar el logro de los objetivos comunes a partir del trabajo colaborativo. Además, deben ser considerados los elementos que se han ido incorporando a la telesecundaria en las distintas reformas educativas, en el caso actual deben destacarse tres temas:

El modelo educativo para la educación obligatoria enfatiza el desarrollo de competencias e impulsa el uso de las tecnologías de la información y comunicación.
• El diseño instruccional es una estrategia sistemática, planificada y estructurada para dar soporte y confianza al cumplimiento de los aprendizajes esperados de cada asignatura.
• Las diferentes estrategias de reforzamiento a la formación y al aprendizaje tienen como finalidad mejorar el logro académico y fortalecer la formación de los alumnos que asisten a las escuelas telesecundarias.

Asimismo, existen tres momentos en donde se desarrollan los procesos educativos en la telesecundaria. El primero, previo al inicio del ciclo escolar (cursos propedéuticos); el segundo, durante el ciclo escolar (actividades curriculares, cocurriculares y extracurriculares), y el último, una vez finalizado el ciclo escolar (cursos de reforzamiento y regularización). Vale la pena señalar que no existe la obligación formal por parte de los centros educativos de telesecundaria de proveer cursos al inicio y al final del ciclo escolar. Depende de las condiciones de las escuelas, no sólo en su capacidad de ofrecerlos, sino de la voluntad que tengan tanto los directivos como los docentes, situación que causa que no todas las escuelas lo hagan.

Por otra parte, los componentes del modelo pedagógico hacen referencia a los diferentes aspectos que integran el servicio, estos se refieren a la formación docente, los materiales y medios, la infraestructura y equipamiento, la gestión, operación y seguimiento y la evaluación y mejora. En este sentido, el modelo educativo para el fortalecimiento de telesecundaria de 2011 indica que para mejorar su calidad educativa y para fomentar una relación más estrecha con las necesidades de las comunidades donde opera, la asignatura de tecnología en telesecundaria fue propuesta para el aprendizaje de saberes prácticos en cinco campos tecnológicos distintos de acuerdo al contexto donde habitan los alumnos de telesecundaria: agricultura, cría y manejo de pequeñas especies, conservación y preparación de alimentos, infraestructura y tecnología administrativa.

Sin embargo depende de la zona donde se encuentre el centro escolar para que se apliquen los campos ya mencionados. Es decir, algunos de los programas pueden aplicarse si la telesecundaria actúa en un medio rural, semiurbano o urbano, pero será difícil que se logre el cumplimiento de sus objetivos si la zona no tiene el desarrollo, las características y las condiciones que se plantean desde un principio. En la experiencia de quien escribe estas líneas, los campos tecnológicos son funcionales si el docente también se encuentra capacitado.

Si bien los dos actores fundamentales para el desarrollo de la telesecundaria son los estudiantes y los docentes, la infraestructura también juega un papel importante. Y es que a pesar de las diferencias de infraestructura —dependiendo la zona geográfica y la entidad federativa de donde se hable— en general las telesecundarias cuentan con espacios suficientes para cubrir la demanda estudiantil. Las aulas están equipadas con televisiones, computadoras portátiles, bibliotecas de aula, proyectores y, en algunos casos, hasta con internet (aunque debería de ser el caso en el siglo XXI de que todas las escuelas contaran con este tipo de conectividad). También se tienen, en algunos planteles, aulas de cómputo y digitales, bibliotecas, laboratorios de ciencias, zonas de esparcimiento, zonas deportivas y sanitarios para hombres y mujeres, así como espacio para una cooperativa escolar pequeña. En cuanto a los recursos pedagógicos, las telesecundarias deben contar con los profesores de la Unidad de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER), directores, subdirectores, personal administrativo, docente y de apoyo a la educación, así como también deben disponer de los materiales didácticos que las autoridades educativas envían a los estudiantes cada ciclo escolar.

Es importante mencionar que los recursos materiales pocas veces se tienen a disposición o completos. Sin embargo, se supone que los tres órdenes de gobierno —federal, estatal y municipal— trabajan durante los periodos escolares en la atención de las necesidades básicas de la población académica, a través del envío de cuadernos, libros, diccionarios y/o juegos geométricos, además de destinar, en algunas ocasiones, materiales cognitivos y de aprendizaje para las materias de matemáticas, ciencias y español, principalmente.

Finalmente, aunque la enseñanza a través de la televisión y el uso de los materiales de apoyo son fundamentales en este modelo educativo, los docentes necesitan mayor preparación en las habilidades comunicativas para dar un respaldo pedagógico y socio-afectivo que tenga como resultado el aseguramiento de los logros de los estudiantes, quienes, al finalizar el ciclo escolar, tienen que desarrollar actividades que pongan en práctica lo aprendido para continuar preparándose. Para ello, los programas integradores de telesecundaria elaborados a principios de la década anterior constituyen sólo la primera parte de la clase donde, a través de la televisión, los alumnos son iniciados en el tema que corresponde para que, después, los profesores completen el proceso de enseñanza-aprendizaje con actividades propuestas tanto en los libros de texto como en la planeación didáctica.

Aunque las escuelas cuentan con las herramientas antes descritas siguen teniendo dificultades debido a las condiciones externas que les rodean, y porque las características propias de las regiones donde se encuentran no siempre son suficientes para tener luz o señal televisiva. Como parte de las interrogantes actuales queda pendiente saber si el proyecto de la telesecundaria tendrá el apoyo suficiente por parte del presente gobierno. Se trata, como se ha discutido en este espacio, de un modelo nacido en 1968 que se enfrenta a los retos del siglo XXI y que mantiene muchos principios vigentes, pero hay otros que quizás deberían de ser revisados y actualizados.

 

Fernando Abrego
Profesor de Telesecundaria en el Valle de México y es estudiante del Doctorado en Ciencias en el IPN (con línea de investigación en gestión tutorial en Telesecundarias).