No nos habíamos repuesto del dislate protagonizado por Marx Arriaga y su atrincheramiento en una oficina de la Secretaría de Educación Pública (SEP), cuando el 7 de mayo se desató un nuevo escándalo provocado por una decisión tomada por el secretario Mario Delgado y el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu): el cierre adelantado del ciclo escolar.
Altas temperaturas y futbol: causas sin fundamento
De acuerdo con el calendario escolar publicado en el Diario Oficial de la Federación el 9 de junio de 2025, el ciclo escolar 2025-2026 debe concluir el 15 de julio de 2026. Sin embargo, una iniciativa de la SEP adelantaría el cierre de cursos para el 5 de junio, según a solicitud de diez entidades federativas y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Dos razones se presentaron para justificar el súbito cierre del ciclo lectivo: proteger a las comunidades escolares de las altas temperaturas y la realización del Mundial de Futbol. Pero ninguna de éstas pudo ser sostenida por la SEP ante la andanada de expertos en educación, analistas políticos, representantes de padres y madres de familia y defensores de derechos de la infancia, entre otros. Llovió tupido en la milpa del secretario, tanto, que la presidenta salió al quite para decir —contra toda evidencia— que lo votado por el Conaedu era sólo una “propuesta”.
Es inconcebible que el secretario hubiese puesto en la mesa del consejo de autoridades educativas una propuesta tan descuidada. Más inconcebible es que los titulares de Educación de las entidades federativas la hayan avalado por unanimidad.
La propuesta debió ser atajada por el primer círculo de funcionarios de la oficina del secretario o por las subsecretarías de Educación Básica y Media Superior. Da escalofrío pensar que nadie advirtiera sus inconsistencias y previera sus posibles consecuencias. El 7 de mayo, Mario Delgado interpretó el papel de emperador desnudo en la Conaedu y nadie se atrevió a advertirlo. ¿En manos de quién está la educación de los 29 millones de estudiantes implicados?
Adelantar el cierre del ciclo escolar por “las altas temperaturas” es un embuste. México, un país de 2 millones de kilómetros cuadrados, tiene una enorme diversidad climática debido a factores como latitud, altitud, relieve, corrientes marinas, distancia al mar, circulación atmosférica, que determinan temperaturas diferenciadas en cada región.
La Unesco ha revelado que el cambio climático afecta cada vez más a millones de infantes en todo el mundo. En muchos países, el cierre de escuelas por las altas temperaturas es más recurrente. Antes de la modificación arbitraria del calendario escolar, la SEP debió contar con un diagnóstico sólido que permitiera anticipar ajustes de acuerdo con las condiciones de temperatura de cada entidad o región del país. Desde hace décadas, en varias entidades federativas se ajusta el horario de clases y el calendario escolar en función de condiciones meteorológicas extremas (temperatura, precipitaciones, heladas). La SEP no recuperó esta experiencia.
El motivo relacionado con el Mundial de Futbol también es inadmisible. México ha sido sede de la Copa del Mundial en dos ocasiones anteriores (1970 y 1986). Y no obstante, en el Mundial 2026 —dice Juan Villoro— México y Canadá son actores secundarios, el protagonista es Estados Unidos: de los 104 partidos del Mundial, en México sólo se jugarán 13 en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. En el Mundial del 86, sin suspensión de clases, la justa mundialista tuvo lugar en nueve ciudades del país con un total de 52 partidos.
La Ley General de Educación prevé que las autoridades escolares hagan ajustes en el calendario escolar en casos extraordinarios. En 2011, con motivo de los Juegos Panamericanos celebrados en Guadalajara, la autoridad educativa local hizo modificaciones al calendario escolar tres meses antes del certamen. En la Zona Conurbada de Guadalajara, que comprende cinco municipios, se aplicó un calendario escolar diferenciado al resto de la entidad.
Sorprende que los funcionarios de la SEP no hayan previsto las consecuencias de cerrar abruptamente el ciclo escolar, dejando a niñas y niños fuera de las aulas durante un periodo muy largo. En el caso específico de las vacaciones de verano, diversos estudios muestran que en ese periodo se genera una pérdida de aprendizaje (summer loss) que afecta sobre todo a los estudiantes de bajos ingresos, comunidades rurales e indígenas, migrantes temporales y personas con discapacidad.
Como se sabe, las familias de ingresos medios y altos tienen la posibilidad de compensar el cierre de escuelas con cursos de verano, tutores, viajes, paseos y acceso a diversos bienes culturales. Los estudiantes de sectores populares pasan el tiempo en su casa o en la calle, en entornos inseguros y sin oportunidad de participar en actividades formativas. Además, la Secretaría de Salud reporta que en vacaciones aumenta el riesgo de sufrir accidentes en el hogar: ahogamientos, asfixias, caídas, envenenamiento y quemaduras.
Las madres solteras y las madres autónomas tampoco fueron consideradas por la SEP. Ellas tienen a su cargo la gestión económica, emocional y de cuidado de sus hijos. Con las escuelas cerradas se les sobrecarga de trabajo. De acuerdo con datos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el cierre anticipado y repentino de escuelas hubiera afectado a 17.7 millones de madres.

Autogoles del secretario de Educación Pública
La reprimenda de la opinión pública fue de tal magnitud que al secretario no le quedó otra opción que convocar de nuevo al Conaedu para recular. De forma paradójica, el consejo que votó el 7 de mayo a favor de adelantar el término del ciclo escolar; cuatro días después, el día 11, votó unánimemente en sentido contrario.
En su alocución inicial el secretario repartió culpas y se metió varios autogoles. A las familias les reprochó tomar a las escuelas como guarderías; a los empresarios, de carecer de flexibilidad laboral para facilitar el cuidado de los hijos; y a maestros, su incapacidad para dar sentido pedagógico al último tramo del ciclo escolar.
El primer autogol se lo metió cuando —al tratar de justificar el cierre adelantado del ciclo escolar—expuso que después de la entrega de calificaciones finales las aulas se mantenían abiertas sin propósito pedagógico. Al parecer, el secretario olvidó que la SEP es la institución que tiene la responsabilidad de asegurar siempre el derecho a la educación y el derecho a aprender. Algo tendrá que hacer para que la escuela no sea una estancia forzada, como él la calificó.
Es un despropósito que un secretario estatal defina a las escuelas como guarderías, cuando es su responsabilidad que sean espacios formativos en todo momento (otro autogol). Quizá Delgado ignora que hay escuelas y colectivos docentes que aprovechan la recta final del ciclo lectivo para realizar diversas actividades formativas: torneos deportivos, talleres de ciencia, exposiciones pedagógicas, ciclos de cine comentado, sesiones de lectura dramatizada, etcétera.
También es un desatino que diga que el calendario escolar responde a lógicas tecnocráticas propias del periodo neoliberal cuando él rubricó el calendario publicado en el Diario Oficial de la Federación. Otro gol en portería propia.
Por si fuera poco, Mario Delgado reconoció de manera indirecta que la decisión votada el 7 de mayo atentaba contra el interés superior de la infancia y su derecho a la educación, pues en su cuenta de Facebook apuntó: “[con el acuerdo del 11 de mayo] hay un acto de justicia social. Al sostener el calendario protegemos el derecho superior de las niñas, niños y adolescentes de México a la educación pública […]”.
La causa profunda: desmovilizar a la CNTE
Desde finales de 2025, la CNTE amagó con boicotear el Mundial de Futbol. “Si no hay solución, no rueda el balón”, advirtieron entonces sus dirigentes. Mario Delgado y el SNTE ocultaron el motivo de fondo de adelantar el cierre del ciclo escolar: restar capacidad de movilización a la CNTE.
Los maestros son reacios a movilizarse en periodo vacacional, por eso los líderes de la Coordinadora se unieron al rechazo del cierre adelantado del ciclo escolar. Mantener las escuelas abiertas era muy importante para continuar “la ruta de brigadeo y agitación rumbo a la Huelga Nacional”, como se acordó en la Asamblea Nacional Representativa (ANR) del 25 de abril de 2026.
Aunque las demandas de la CNTE son siete, la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007 sigue siendo el principal ariete contra el gobierno morenista. Se recordará que Sheinbaum, al calor de la campaña electoral de 2024, prometió abrogar dicha ley, pero una vez acomodada en la silla presidencial, aceptó que las finanzas públicas no alcanzaban para cumplir su palabra. El logro de la presidenta fue despertar una demanda que dormía el sueño de los justos, pues en 17 años la CNTE nunca la había usado como estandarte principal de lucha.
La demanda de la CNTE es justa —aún así— no ha logrado que maestras y maestros salgan a las calles como lo hicieron en el lejano y nostálgico paro nacional de 1989 (cuando todavía no se practicaba el clientelismo que ha caracterizado a la CNTE en las últimas tres décadas).
En la ANR del 25 de abril la CNTE acordó estallar la huelga nacional el 1 de junio e instalar un plantón en las inmediaciones de la plaza de la Constitución. La CNTE se movilizará en la Ciudad de México con la fuerza que le da la demanda legítima de restablecer el esquema de jubilación solidaria. El caos que provocará es de pronóstico reservado. Plantones, marchas, mítines y bloqueos, de seguro, empañarán la fiesta futbolera. Líderes centistas han dicho que el Mundial “es una ventana al mundo para decir que no todo está bien en México, porque no se están solucionando las demandas de los trabajadores» y que “será una coyuntura de máxima presión para el gobierno”.
La CNTE ha sostenido que no dialogará con nadie que no sea la presidenta de la República, pero Sheinbaum ha dicho que la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) será atendida por los titulares de Gobernación y Educación Pública.
La presidenta puede aplacar a la Coordinadora –aunque sea de forma temporal– reuniéndose con la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN), satisfaciendo demandas secundarias y repartiendo prebendas económicas. Sheinbaum tiene el tiempo en contra. Retardar la desmovilización de la CNTE puede provocar que el sector duro de la Coordinadora se radicalice y provoque desmanes, como vandalizar edificios públicos o bloquear los aeropuertos de la Ciudad de México y Santa Lucía, instalaciones estratégicas para la movilidad de directivos y equipos de futbol, dignatarios, aficionados, periodistas. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Migración, se espera el arribo de más de 5.5 millones de visitantes.
El gobierno sabe que el talón de Aquiles de la CNTE es la Sección 22 de Oaxaca, el contingente más numeroso y combativo. En 2025 atendió las demandas particulares de esta sección, comprometiéndose a entregar hasta 800 millones de pesos para contrataciones, recategorizaciones, promociones y ascensos. Cuando el magisterio oaxaqueño se retiró del plantón, el paro de la CNTE se desinfló. ¿Repetirán la misma dosis?
Alberto Sánchez Cervantes
Profesor en educación primaria y periodista independiente. Autor de Maestros bajo control. Clientelismo político en la CNTE de Editorial SB México