A la luz de los presentes debates sobre las llamadas ‘noticias falsas’, la OCDE afirma que la capacidad de distinguir entre información verdadera y falsa es un esencial pedagógico en tiempos en que las redes sociales han ganado un lugar central en el entorno mediático de las audiencias.
La lucha de los jóvenes por un lugar para estudiar:
entre el rechazo y la resiliencia
Para algunos sectores de la sociedad, la imposibilidad de acceder a una universidad pública significa un rechazo del sistema educativo y social. Rechazo que impacta tanto en la trayectoria educativa como en los ideales, expectativas y aspiraciones que los jóvenes, junto con sus familias, tienen sobre la educación superior.
El desarrollo de habilidades emocionales en educación básica
Educarse y educar en el reconocimiento y manejo de las emociones es un tema delicado y de gran relevancia social. Las emociones o sentimientos son parte de la vida, actúan como catalizadores que impulsan al ser humano a actuar y satisfacer sus necesidades. Algunas de las reacciones fisiológicas y de comportamiento que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse o aprenderse.
Fortalecimiento y transformación de las escuelas normales:
¿lo políticamente deseable o lo académicamente necesario?
Hay que recordar que las escuelas de educación básica son un mosaico de culturas, portan diversas problemáticas y necesidades. A la vez, sus estudiantes proceden de ambientes familiares diversos y otorgan significados y sentidos distintos a sus estudios. En otras palabras, se requiere dejar de formar docentes bajo una misma línea y bajo un mismo criterio impuesto desde la Secretaría de Educación Pública.
¿Cuánto inciden el origen social y el color de piel en la desigualdad educativa?
Las diferencias socioeconómicas controladas se asocian con incrementos en la probabilidad de transitar a secundaria, media superior y superior de 111%, 302% y 290% respectivamente, mientras que las diferencias controladas asociadas al cambio en el color de piel únicamente incrementan la probabilidad de transición en 2%, 8% y 12% respectivamente. La desigualdad de oportunidades educativas en México es, antes que nada (y por mucho), socioeconómica.